El efecto suelo

•29 Junio 2009 • 1 comentario

Patinaje

Hay muchas cosas importantes dentro de una barra. Pero sin ningún tipo de duda, el suelo, se lleva la palma.

Cuando uno trabaja en un bar de diseño (Pero de diseño de verdad, contratando a un pavo que se encargue de elegir a conciencia tanto materiales de construcción como mobiliario, etc) se enfrenta a un serio problema…  El diseñador de marras, normalmente no ha trabajado en un maldito bar en su vida.

Esto puede desembocar en que elija un tipo de suelo quetecagasdelamuerte y que hipnotice a tu jefe con tonterías del calibre de: Este tipo de baldosas se fabrican a mano por unos artesanos en las borrascosas cumbres al oeste del Tíbet, en su fabricación se emplean 7 tipos de materiales distintos y cada una de ellas pasan tres días en un horno, único en el mundo, con su fuego alimentado por ramas de sauce”.

Vale, chaval. De puta madre. Son preciosas si, y la historia es de un “romántico” que te cagas, pero…  No hubiese estado de más pensar que es un suelo de bar, y que el mismo suele estar mojado un 85% del tiempo mojado, por lo cual es muy importante tener en cuenta como se va a comportar el mismo al estar húmedo.

En la construcción del bar, en el que actualmente trabajo, apareció ese problema. Pues bien, hasta la colocación de unas tarimas de goma, trabajar en la barra era una mezcla de diversión y peligro. Te la podías dar, y bien gorda. Pero, joder, que bien me lo pasaba por las noches con un par de copas de más, deslizándome de un lado a otro. Una puta pista deslizante. Antes de colocar la tarima mi jefe se sacó de la manga algo como solución temporal a semejantes espectáculos de patinaje ANTIARTÍSTICO: Sal. La ostia, tú. Un par de puñados al suelo y se acabaron los resbalones. Aunque como contrapartida, las zapatillas (usualmente uso de loneta) me duraban una media de tres fines de semana. Se mojaban con el agua extra-salada del suelo y al secar estas se quebraban como el cristal…

Nacido en el Marlboro Country…

•16 Marzo 2009 • 1 comentario

marlboro

No llevas sombrero de cawboy, ni botas de montar, ni siquiera un revolver de 6 disparos. Pero tus maneras te delatan. Eres un vaquero. Cuándo pides una copa en la barra no miras a la cara al camarero, tú eres demasiado duro como para rebajarte a mirar a tan insignificante persona. Tu temperamento se ha curtido a fuego lento bajo los rayos del sol de Texas, así que ya no usas saludos inútiles ni palabras como gracias o por favor. Clint Eastwood no es nadie a tu lado. Cuando abonas la consumición no la entregas en la mano en alto que la espera, la tiras con desdén en la barra, porque tu sistema autónomo está dedicado al cien por cien a vigilar posibles amenazas a tu alrededor, y no a ver qué está haciendo el camarero de turno. Si no hicieses eso, los malditos cazarecompensas, hubiesen hecho de tu culo alimento para los buitres hace muchos años. Y por supuesto, cuando solicitas cambio en monedas para comprar esos Marlboro, que tan bien le van a tu carácter western, no das las gracias… Esos sería dar una concesión a la idea de que te estás ablandando, y sabes perfectamente que tu ceño está esculpido en diamante. Y a eso hay que rendirle tributo.

Para bien o para mal, cada vez hay más vaqueros sueltos por los bares. A ver si salta de nuevo la fiebre del oro en América del Norte, y se marchan todos a buscar fortuna.

Basado en hechos reales…

•10 Febrero 2009 • 2 comentarios

petarda

Situación: Jueves. 00:45 hora zulú. Concierto en el bar. Camarero en la barra con cara de poker. Mañana es viernes y hay que trabajar también por la mañana, con la consiguiente falta de sueño.

De repente, se acerca alguien a la barra. El camarero deja a un lado sus pensamientos voladores y atiende:

Camarero - Dime

Cliente - Mira te voy a pedir un par de brugales cola.

CamareroOk

Cliente - ¿Te importa que te pague en monedas sueltecillas?

Camarero - No, claro que no.

El camarero pone las dos copas y espera la riada de monedas, algo conocido como “ejjjque acabo de abrí la usha…”

Pero, oh sorpresa, paga en monedas de euro y de dos euros, tampoco era para tanto.

Pero de repente deja una moneda de 10 céntimos sobre la barra y dice (o berrea, en este caso):

Cliente - Y esto para ti, por “enrollao”!

Camarero - (¿Enrollao? Voy a reunir a toda tu familia, la voy a desangrar, luego los voy a disecar y los voy a colocar tras la barra de un bar. Para que te cachondees de tus muertos, pedazo de hijo de puta) Venga…. Gracias.

Amigos míos, recordad. La paciencia de un camarero es casi infinita. Si alguna vez, veis a uno enfadado… Creedme, debe de haber motivos para ello.

Vamos a entendernos

•2 Febrero 2009 • 1 comentario

Veamos… Por lo visto durante las últimas semanas, está creciendo el uso de extrañas expresiones. El cliente medio las utiliza por diversas razones, normalmente para parecer más culto, parecer más gracioso, para ahorrarse unos eurillos, por mera ignorancia o porque, sinceramente, cree que el camarero puede leer las mentes…

Un Soilen forfol! > Ponme un Southern Confort (Gran éxito últimamente)

Un Diiiibuars! > Ponme un Dewar’s White Label (Gracias, ahora sabemos que tienes un inglés de la muerte… …Muérete)

Un Guay leibol! > Ponme un White Label (Definitivamente eres todo un Francis Bacon, pero en guay)

Un Juan Caminante! > Ponme un Jhonnie Walker Red Label (Todo un clásico)

Un Etiqueta roja! > Ponme un Jhonnie Walker Red Label (Viva la traducción)

Un Juan Bernardo! > Ponme un JB (Otro clásico)

Un Dyc! > Dyc 8 años (Dyc 5 años si el cliente tiene aspecto extraño)

Ponme cualquier ron! > Ponme un Cacique (Con coca cola)

Ponme una Carlsberg! > Ponme una Heineken (Las dos son verdes, no?)

Ponme una cerveza! >  Ponme una… Cruzcampo (Polo de marca) Heineken (Camiseta moderneta).

Qué cervezas tienes? > Ponme una Heineken pero antes habla un poco conmigo… (Infalible)

Un chupito de tequila! > Ponme un chupito de José Cuervo. Si no tienes no quiero el chupito.

Tienes una servilletita? > Dame 10 servilletas (Viva la tala de árboles)

Me pones un par de hielos? > Necesito amortizar el precio de esta copa en un 150% (Desde Córdoba con austeridad)

Y otro chupito para ti! > No me cobres los chupitos… Porfa… (Veeeenga)

Está por ahí tu jefe? Es que es mi amigo > Hola, quiero un trato de preferencia (Me da que ni de coña)

Que camarero más guapo! > Invítame a unos chupitos (Por favor……….)

Hey, cárgame más la copa, que la has puesto cortita > Ponme una copa, que cuando me la esté tomando me arrepienta de habértela pedido (susordenes)

Garrafón tales

•30 Enero 2009 • 1 comentario

Toma garrafón!!!

Toma garrafón!!!

Nunca.

Nunca de los jamases, acuses a un camarero de haberte servido garrafón. Craso error si lo haces. En el mejor de los casos, no estás dándote cuenta de que le estás acusando de servir bebidas adulteradas que atentan directamente con la salud de la gente. Que está envenenando a gente, vaya. Y eso jode bastante. Y cabrea mucho más.

Con decírselo al camarero de turno lo único que vas a conseguir es que te digan lo siguiente:

“Estás haciendo una acusación muy, muy grave. Se te podría denunciar por difamación, así que primero asegúrate de lo que estás diciendo antes de que te salga mal la jugada.”

Yo lo he dicho en más de una ocasión.

Han pasado ya muchos años desde que era algo medianamente “habitual” en las noches. Todavía, se dice, que sigue sirviéndose en zonas rurales.

A ver, los bares de copas dan bastantes beneficios. Beneficios cuya fuente es el gasto de la clientela, obviamente.

¿De verdad creéis que alguien va a envenenar a quien le da de comer…?

¿De verdad creéis que alguien se la va a jugar con la justicia por ahorrarse unos eurillos por botella…?

Nah, no lo creo.

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