Del camarero, como ser humano (2)

•28 Enero 2009 • 1 comentario
Cuello de botella (Diagrama)

Cuello de botella (Diagrama)

Continuamos con el curso “¿Queréis que el camarero os trate como nunca?

Personalmente, y supongo que mis compañeros estarán de acuerdo, me da exactamente igual en que tipo de vaso sirva una copa. Entiendo perfectamente la gente que se pide las copas en un vaso ancho (Léase copa de balón, vaso de sidra, vasos raros), yo también lo prefiero. Entra mucho hielo, y cabe el refresco entero. Con lo cual tarda más en aguarse. Además, mola la sensación de tener un vaso tan grande en la mano.

No creáis que nos molesta el hecho de que lo pidáis. Como si me lo pides en copa de champán, a mi plin. Lo que si puede molestar es que el 90 por ciento de la gente espera a que ya le hayas puesto la copa en vaso de tubo (lo normal), con su limoncito y tal, para pedírtela… “Ayy… ¿Me la puedes poner en vaso de sidra…? Ahí ya te hacen repetir prácticamente todo el proceso de puesta de copa, una pérdida de tiempo total… Así que, ya saben, el tipo de vaso se dice al pedir la copa. Ahorraremos tiempo y caras raras.

Otra forma defectuosa de pedir en la barra es cuando alguien te pide más de 4 copas y, una vez servidas, te pide que se las cobres por separado. A esto le llamo el efecto “cuarto de baño de señoras”.

El tiempo de espera en la cola de un lavabo de señoras es muy superior al de caballeros. Esto no es debido a la mayor complejidad del acto a la hora de ser realizado por las féminas. Se debe a que entran en grupos, pero una vez dentro actúan individualmente. Lo que provoca un serio retraso en la consecución de la actividad por parte del grupo.

En la barra es exactamente igual, al pedir en grupo pero luego pedir la cuenta fraccionada, consigues crear un “cuello de botella” en cobro, ya que cada individuo del grupo pagará consecutivamente (uno tras otro…) y cada cobro requerirá un viaje de ida y vuelta hasta la caja.

Lo conveniente en este caso, es el hacer cuentas antes de pedir las copas, y juntar todo el dinero para poder realizar la transacción en tan solo dos pasos. Y no en siete.

Señores/as, la vida es corta. No perdamos tiempo absurdamente.

Días inusuales (2) De pseudo-cumpleaños

•26 Enero 2009 • Dejar un comentario

barra

Pensaba postear ayer. Me he prometido a mi mismo que iba a escribir una entrada diaria… Pero claro, frente a eventos de causa mayor (Léase resaca) me fue totalmente imposible escribir nada coherente…

Bajo mi condición de camarero, no suelo salir demasiado y cuesta coordinarse con los amigos. Ya que éstos no tienen costumbre de avisarte para nada relacionado con los fines de semana. Presuponen que estás ocupado, obviamente. Luego, toca buscarse las castañas para encontrar gente para salir.

Una vez resuelto ese problema, y ya en los bares me di cuenta de cierto detalle. Las noches en las que no trabajamos pero salimos de copas al bar donde solemos ejercer, las voy a llamar de ahora en adelante “noches de pseudo-cumpleaños” (Supongo que desde que he empezado a escribir este blog me fijo más en ese tipo de detalles). Y lo hago porque los clientes habituales, al verte fuera de la barra tomando tranquilamente una copa, te reciben como si fuese tu maldito cumpleaños… Abrazos, besos, sonrisas de oreja a oreja… ¿¿¿¡¡¡Cómo estás!!!??? Es como si de repente se diesen cuenta de que no eres un simple surtidor de copas con mil chistes y seiscientas respuestas ingeniosas en el bolsillo. No, de repente es como si te hubieses inscrito en la A.I.C.B. (Asociación Internacional de Clientes de Bares) porque te saludan de una manera, que más que saludo parece una bienvenida por todo lo alto… Wellcome Mr. Waiter.

A ver, no estoy criticando ese comportamiento, a nadie le amarga un dulce. No quiero que mi fama como antipático, borde y demás agregados, siga extendiéndose… Pero se siente uno algo raro, carajo. Fuera de lugar.

A parte de eso, me lo pasé genial allí. Creo que mi bar está poniéndose “de moda” otra vez, por estos lares. Y el ambiente dentro es muy bueno.

Con excepciones, por supuesto.

PD: Si, recibí y desplegué decenas de pisotones, codazos y empujones. Pero claro, eso en los bares ya sabemos que se perdona sin palabras ni miradas.

Días inusuales

•24 Enero 2009 • Dejar un comentario

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No todas las noches de fines de semana estamos encerrados en un bar. A veces se dan varias situaciones, como que nos pidamos la noche libre o simplemente nos la den, por rotaciones en la plantilla y demás. Yo me encuentro esta semana en la segunda.

Ayer, no salí. Despertarse fresco, bien dormido y con un buen sabor de boca, o al menos no uno que se pueda clasificar con el adjetivo “alguiensehacagadoenmiboca”, es muy agradable. Ya te digo que si. Y después de estar tooooodos los fines de semana, hasta las tantas, por ahí… Pues, qué quieres qué te diga? Apetece estar una noche en casa para variar.

Normalmente nos tiramos tanto tiempo sin salir de manera normal que llegamos incluso a sentirnos torpes estando fuera de la barra. Hay mucha gente, una increible cantidad de personas por metro cuadrado. Te cuesta moverte entre la gente. Además de que uno no está acostumbrado a recibir empujones, empellones, codazos y pisotones por doquier, sin recibir un solo “disculpa”, un “lo siento” o un simple “perdona”. Porque de noche, en los bares, cuando están a tope, puedes quemarle la cabeza al de al lado con un cigarro. Tranquilo, no hará falta que te disculpes. Tan solo hazte el tonto. La persona a la que acabas de cauterizar la sien, provocándole una cicatriz vitalicia, está en este mismo instante pensando que ha tenido simplemente algo de mala suerte. Esto mismo te ocurre a la salida de un cercanías Y TE COMES EL TREN.

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Del camarero, como ser humano. (1)

•23 Enero 2009 • Dejar un comentario

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Por fin es viernes, dirán algunos.

Aprovechando que llega el fin de semana procedo a comentaros algo acerca de los que pertenecen a semejante gremio.

Somos seres humanos. Tratadnos cívicamente, vive Dios!

Nos colocan tras una barra, que hace las veces de muralla defensiva, y además nos sitúan a unos 15 centímetros de altura más que a los clientes, mediante tarimas. Esto da como resultado que, a nivel subconsciente, estemos a un plano diferente del resto de la clientela. Ya ni hablemos del DJ (que suele ser el Jefe) que está situado en un plano mucho más alto además de protegido por unas cristaleras, que a algunos se le podrán antojar blindadas, dando la impresión de ser un “ojo que todo lo ve”.

Pues bien, os contaré un secreto. ¿Queréis que los camareros os traten como nunca?

Olvidaos de “un chupito para ti”, dar bote y falsos cumplidos.

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No rete al camarero, señora!!!

•22 Enero 2009 • 1 comentario

mis-companeros-y-yo-en-pleno-entrenamiento

Hace unos días, charlando con un buen amigo (Amigo de hace años y compañero de otro bar), me contó como había acabado con un cliente que lo había retado a que se tomasen los chupitos más bestias que se le ocurriesen…

El final, obviamente, fue el de el cliente tumbado a los pies de un portal, tres horas después de semejante enfrentamiento, en estado semicomatoso y con un serio charco de vómito a un metro del mismo. Mientras tanto, mi amigo, tras cerrar el bar, se disponía a tomarse unas copas más en otro bar, tan tranquilamente sin sufrir ningún tipo de efecto secundario.

Pero vamos a ver, señores clientes, ¿Cómo demonios se le puede ocurrir a alguien medirse etílicamente a un camarero de un bar de copas?

A la mayoría de los del gremio, se nos está permitido beber en el trabajo. Y es así porque nos ayuda a establecernos en el entorno y ser más abiertos y simpáticos. De hecho la primera copa que suelo tomarme en la noche la comienzo diciendo: Voy a simpatizarme.

A lo largo del tiempo, nuestro cuerpo se adapta a un estilo de vida en el que las copas son gratis. Lo cual quiere decir una barbaridad de copas. Lo cual quiere decir que ni Bud Spencer, oiga. Pues bien, digamos que si el beber fuese un deporte, los clientes normales serían aficionados, los alcohólicos serían amateurs y los camareros seriamos PROFESIONALES.

Así que ya saben, amiguitos. Por mucho capacidad en la ingesta de bebidas espirituosas que crean tener… Nunca reten a un camarero. Él sabe perfectamente que bebida les hará marearse y querer tumbarse en alguna superficie horizontal…