Garrafón tales

Toma garrafón!!!

Toma garrafón!!!

Nunca.

Nunca de los jamases, acuses a un camarero de haberte servido garrafón. Craso error si lo haces. En el mejor de los casos, no estás dándote cuenta de que le estás acusando de servir bebidas adulteradas que atentan directamente con la salud de la gente. Que está envenenando a gente, vaya. Y eso jode bastante. Y cabrea mucho más.

Con decírselo al camarero de turno lo único que vas a conseguir es que te digan lo siguiente:

“Estás haciendo una acusación muy, muy grave. Se te podría denunciar por difamación, así que primero asegúrate de lo que estás diciendo antes de que te salga mal la jugada.”

Yo lo he dicho en más de una ocasión.

Han pasado ya muchos años desde que era algo medianamente “habitual” en las noches. Todavía, se dice, que sigue sirviéndose en zonas rurales.

A ver, los bares de copas dan bastantes beneficios. Beneficios cuya fuente es el gasto de la clientela, obviamente.

¿De verdad creéis que alguien va a envenenar a quien le da de comer…?

¿De verdad creéis que alguien se la va a jugar con la justicia por ahorrarse unos eurillos por botella…?

Nah, no lo creo.


Es posible que al llegar a un bar cualquiera, al pedir una copa te sepa distinta al mismo tipo de copa que tomaste en un bar anterior. Eso es más normal de lo que suele pensar la gente. Una copa la forman: Vaso, hielo, alcohol y refresco (e incluso rodajas de limón o naranja). Son demasiados factores alterables como para echarle automáticamente la culpa al alcohol. Puede ser el lavavajillas. Puede ser el hielo, que siempre cambia algo el sabor. Que el refresco no esté bien de gas. El ambiente del bar que altera nuestro olfato… Pueden ser mil cosas, por eso no sabe igual un cubata en un bar que en casa.

Y las resacas. Vamos a ver. Si lo único que tomas en toda la noche son dos copas de garrafón, nada más ni adulteradas, te levantas al día siguiente que te quieres morir. Exactamente igual que cuando te tomas las 10 de cada noche, colega. Si te tomas dos de garrafón y 8 normales… En el hospital te veo. Y los que se quejan del garrafón nunca acaban en el hospital. Así que no le echemos las culpas siempre al último bar de la noche…

Y aquí algo más de información.

De nada.

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~ por elcamarero en 30 enero 2009.

Una respuesta to “Garrafón tales”

  1. Eso es lo más gracioso, escuchar eso de “Es que la última que me tomé estaba adulterada fijo….”, Claro chaval, las 9 anteriores y los multiples chupitos, de licores tan variados como vomitivos, no tienen naaaaaaaaaada que ver, verdad????

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